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En México hay temas que casi no se hablan, pero que muchos viven en silencio. Uno de ellos es cuando un padre simplemente desaparece de la vida de sus hijos… pero sigue teniendo el poder de decidir sobre ellos.

Ahora, eso podría empezar a cambiar.

Se está promoviendo una iniciativa conocida como “Ley Cazzu”, una propuesta que busca poner orden en algo que por años ha sido injusto: que un padre o madre ausente, que no está, que no cuida, que no responde… aun así pueda bloquear trámites importantes en la vida de sus hijos.

Porque sí pasa. Y más de lo que se cree.

Casos donde la mamá —o quien sí se hace cargo— quiere sacar un pasaporte, inscribir a un menor en algún programa, o simplemente hacer un trámite básico… y no puede, porque necesita la autorización de alguien que no aparece, que no apoya, que no está presente ni emocional ni económicamente.

Y ahí es donde entra la bronca.

La “Ley Cazzu” busca algo sencillo pero fuerte: que quien no cumple con su responsabilidad como padre o madre, tampoco tenga el poder de frenar la vida de sus hijos. Que no puedan poner trabas desde la ausencia. Que no sea necesario rogar, buscar o depender de alguien que ya decidió no estar.

No se trata de quitar derechos por capricho… se trata de poner las cosas en su lugar.

Porque ser padre o madre no es solo aparecer cuando conviene, ni firmar cuando se necesita. Es estar, es responder, es cumplir. Y si eso no pasa, entonces tampoco debería existir ese control que termina afectando a los que menos culpa tienen: los hijos.

Esta iniciativa ha empezado a generar conversación. Hay quienes la apoyan totalmente, porque conocen de cerca lo difícil que es sacar adelante a un hijo sin apoyo, y encima tener que lidiar con permisos que nunca llegan. Pero también hay quienes creen que se debe cuidar el proceso, para evitar abusos o decisiones injustas.

Y es válido. Porque al final, esto no es un tema sencillo.

Pero lo que sí queda claro es que algo tiene que cambiar. Porque no es justo que alguien que no está presente tenga más poder que quien sí está dando la cara todos los días.

La discusión apenas empieza… pero pone sobre la mesa una realidad que muchos conocen: criar solo, luchar solo… y todavía tener que pedir permiso.