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Lo que parecía una mañana cualquiera en el Colegio de Bachilleres del Estado de Sonora, plantel Empalme, terminó en un momento que encendió las alertas.

Un estudiante de segundo semestre intentó quitarse la vida dentro de los baños de la escuela. Todo ocurrió en silencio, sin llamar la atención… hasta que sus propios compañeros se dieron cuenta y actuaron a tiempo. Gracias a ellos, la situación no terminó en tragedia.

El joven fue atendido por socorristas de Cruz Roja y posteriormente trasladado por sus padres a un hospital. De acuerdo con lo que se menciona, enfrentaba problemas de depresión, una realidad que muchas veces pasa desapercibida.

Y es ahí donde pega fuerte.

Porque no siempre se nota quién la está pasando mal. A veces la gente sigue con su rutina, convive, estudia, sonríe… pero por dentro está cargando mucho más de lo que aparenta.

Lo que pasó en Empalme no es solo una noticia, es un recordatorio de que hay que estar más atentos. Escuchar más, preguntar más y no minimizar lo que alguien pueda estar sintiendo.

Porque a veces, una acción a tiempo… puede salvar una vida.